| :: | Alegria |
| :: | Amistad |
| :: | Amor |
| :: | Angustia |
| :: | Ausencia |
| :: | Dedicatorias |
| :: | Desolación |
| :: | Distancia |
| :: | Dolor |
| :: | Encuentros |
| :: | Familia |
| :: | Fechas Especiales |
| :: | Guerra |
| :: | Humorísticas |
| :: | Ilusión |
| :: | Infantiles |
| :: | Locura |
| :: | Mensajes de Paz |
| :: | Miedo |
| :: | Nostalgia |
| :: | Olvido |
| :: | Parejas |
| :: | Patrióticos |
| :: | Pensamientos |
| :: | Personales |
| :: | Prosa Poética |
| :: | Recuerdos |
| :: | Sentimientos |
| :: | Sin Clasificar |
| :: | Soledad |
| :: | Sueños |
| :: | Surrealistas |
| :: | Tristeza |
Vuelvo
y la casa no me reconoce.
Está de pie,
pero como un cuerpo que olvidó su nombre.
Las paredes respiran polvo,
un polvo antiguo,
hecho de risas secas, de pasos que ya no llegan,
de relojes que murieron mirando la misma hora.
Aquí nací.
Aquí fui abrigo y fui herida.
Esta casa fue cuna,
y después mortaja lenta de mis padres,
y antes altar sencillo de mis abuelos,
donde el tiempo se sentaba a comer con nosotros
sin pedir permiso.
Hoy la encuentro sola,
como un animal fiel al que dejaron esperando.
Las ventanas son ojos cansados,
los cuartos, bocas selladas por el abandono.
Todo calla,
pero el silencio grita.
Me fui.
Batí las alas con hambre de horizonte,
con la arrogancia limpia de quien cree
que el mundo empieza lejos.
Busqué ciudades como quien busca espejos nuevos,
culturas como mapas para no volver,
rostros que no supieran pronunciar mi infancia.
Regresé sólo dos veces.
Una, cuando la muerte pronunció el nombre de mi padre.
Otra, cuando mi madre decidió volverse recuerdo.
La casa entonces ya aprendía a quedarse vacía,
como si practicara mi ausencia.
Hoy entro
y el corazón se me desgarra
como una tela vieja que aún protege del frío.
Lloro,
y mis lágrimas no saben si son rabia o impotencia,
si caen por amor
o por todo lo que no se dijo.
Los muebles me miran con reproche.
El pasillo es un juicio interminable.
En cada rincón veo a mis padres,
no como eran,
sino como temo que me recuerden:
con el gesto quieto de la decepción,
como si mi vuelo hubiera sido traición
y no necesidad.
Esta casa heredada,
nunca habitada,
es una tumba sin nombres.
Una memoria clausurada.
Un corazón de mezcla y ladrillo
al que nadie vuelve a ver latir.
Y sin embargo, aquí estoy,
pisando mis propios fantasmas,
hablando con paredes que me vieron crecer,
pidiendo perdón a un techo
que aún me cubre
aunque ya no me espera.
Porque hay casas que no se abandonan:
ellas nos abandonan primero,
cuando ya sólo pueden doler.
Nota:
Este primer poema nace del regreso.
Del acto aparentemente simple
de volver a la casa donde uno nació
y descubrir que el tiempo no pasó: arrasó.
No es un poema sobre una casa abandonada,
sino sobre lo que queda en nosotros
cuando los lugares que nos formaron
ya no pueden sostenernos
| » | Total Poesias: | 99,627 |
| » | Autores Activos: | 4,260 |
| » | Total Comentarios: | 47,522 |
| » | Total Votos: | 9,266,099 |
| » | Total Envios | 159,596 |
| » | Total Lecturas | 142,892,756 |
© HGM Network S.L. || Términos y Condiciones || Protección de datos | Política de Cookies
Lis muebles me miran con reproche. Pisando mis propios fantasmas. Hoy entro y el corazón se me desgarra. Recuerdos añorando lo vivido que como una pantalla activa va enumerando cada pasaje y cada recuerdo. Muy buena poesia Leonardo. Muy bien amigo.