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Poema
Categoría: Sin Clasificar

ESA VOZ QUE NO ALCANZA

Me sucede a veces, cuando el día se detiene y encuentro 
un espacio entre lo que llamo obligaciones, cuando el silencio 
de la casa me devuelve un poco de tiempo y puedo sentarme 
a solas con el mate, sin más compañía que esos pensamientos 
que me rodean.
Allí aparecen mis canciones.
Algunas llegan con una melodía que no conozco, otras nacen 
de alguna frase que me persigue, de un recuerdo que se resiste 
al olvido, de una emoción que no encuentra palabras
y necesita convertirse en algo que también pueda ser escuchado 
por alguien más.
Las pienso, las escribo, las voy componiendo con esa paciencia 
de quien busca una forma precisa de decir lo que siente.
A veces encuentro los versos, otras, apenas algunas palabras
que dejo descansar sobre el papel, esperando que mañana 
encuentren la melodía que las acompañe.
Y cuando creo que ya están, cuando siento que comienza a respirar 
y descubro en ella algo de mí, me entran ganas de cantarla.
Es ahí cuando lo intento, ahí que dejo el mate sobre la mesa, 
busco el tono, recuerdo la melodía, acomodo la respiración 
y me atrevo a soltar todo eso en mi voz, como si bastara  con sentir
profundamente para que el canto encontrara su camino.
Pero no responde como quiero, se queda a mitad de camino, pierde 
fuerza donde necesito que crezca, y se apaga en esas notas que 
imaginaba llenas de sentimiento.
Allí vuelvo a intentarlo, cambio el tono, repito los versos, busco otro 
modo de decirlos, como si en algún lugar de mi garganta estuviera 
escondida esa voz que tantas veces escuché en otros y que nunca 
termino de encontrar en mí.
Pienso en las canciones que me gustan, en esas que consiguen 
estremecerme con apenas una frase, en esas voces capaces  de darle 
al amor una ternura que no necesita que se explique, o de convertir 
una despedida en algo que parece dolerle a todos..
Que no daría por acercarme un poco a esa forma de cantar, por 
conseguir que una melodía mía llegara a otro corazón sin perder 
en el camino lo que quise poner en ella.
Porque canciones no me faltan, y me sobran las ganas, las ideas
que aparecen, los versos que se forman sin pedir permiso, las melodías 
que me acompañan incluso cuando estoy ocupado en otras cosas.
Tengo historias que quisiera contar sobre amores que todavía buscan 
su canción, recuerdos que merecen una melodía y sentimientos 
que, por más que los escriba, parecen guardar algo que solamente 
la música podría revelar.
Sin embargo, me falta esa voz. No una voz cualquiera, sino la que 
necesito para expresarme, la que pueda sostener una emoción
sin que se quiebre antes de llegar al otro, la que consiga darle 
a cada palabra el lugar que imaginé para ella.
Y eso me duele de una manera extraña, porque puedo reconocer 
lo que quiero hacer, puedo escuchar dentro mío cómo debería sonar 
una canción, pero cuando intento sacarla de ese mundo secreto,
descubro la distancia entre lo que imagino y lo que consigo.
El mate sigue tibio mientras tanto. la yerba pierde lentamente 
su fuerza, la pava espera sobre la mesa y el tiempo, que por un rato
parecía mío, comienza a reclamarme las cosas pendientes.
Miro el papel, vuelvo a leer los versos y tarareo, casi en secreto,
esa melodía que todavía no me convence.
A veces sonrío. Otras, dejo escapar un suspiro y me quedo pensando
si no estaré exigiéndole a mi voz algo que nunca podrá darme.
Pero hay algo que no consigo abandonar, quizá porque esas canciones,
aunque todavía no pueda cantarlas, ya forman parte mía.
Quizá porque escribirlas es otra manera de acercarme a lo que siento,
aunque después no encuentre la forma de hacerlo escuchar.
Entonces vuelvo al mate,tomo un último sorbo y dejo que el silencio
me acompañe, porque no sé si algún día aprenderé a cantar como soñé.
No sé si conseguiré que mi voz esté a la altura de las canciones
que todavía esperan nacer. Por ahora, sigo escribiendo. Guardo melodías 
en los cuadernos, ensayo a solas cuando puedo, repito una frase, 
pruebo otra nota y vuelvo a empezar, sin saber muy bien si estoy aprendiendo
o solamente persiguiendo un deseo que quiero se cumpla yá....
Tal vez no todas las canciones estén destinadas a ser cantadas.
Tal vez algunas necesiten primero encontrar su verdad en el papel.
Pero, cuando la casa queda en silencio y el mate vuelve a darme 
ese tiempo que no encuentro en ninguna otra parte, todavía me descubro 
imaginando cómo sonaría mi voz si pudiera alcanzar aquello que siento.
Entonces canto otra vez, aunque sea apenas un murmullo, aunque 
la melodía se me escape, aunque nadie escuche lo que intento decir.
Hay canciones que uno escribe para que otros las escuchen,y hay otras 
que nacen de tan adentro que uno no sabe cómo dejarlas salir.
La mía sigue ahí, esperando una voz que la merezca.
Yo sigo buscando, entre sorbo y sorbo,  una palabra y otra, esa manera 
de cantar que todavía no tengo, pero que, cada vez que me siento con 
esa fiel compañía, vuelvo a convencerme de que aún tengo algo que decir, 
aunque mi voz no alcance para expresar como lo siento.

 

Datos del Poema
  • Código: 397819
  • Fecha: 01 de Noviembre de 2026
  • Categoría: Sin Clasificar
  • Media: 0
  • Votos: 0
  • Envios: 0
  • Lecturas: 22
  • Valoración:
Datos del Autor
Nombre: NOZZ
País: ArgentinaSexo: Masculino
Fecha de alta: 25 de Agosto de 2009
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Comentarios


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1 comentarios. Página 1 de 1
Gabriella  montero
invitado-Gabriella montero 02 de Noviembre de 2026

Exigiéndole a mi voz y dejo que el silencio me acompañe

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