En mí, sentimiento intruso,
llega dentro con precisión,
toca el corazón iluso,
torna el latir en su canción.
Imponente descompuso
su aparente organización
y de mi mente dispuso
a sus antojos y ambición.
No pidió permiso al alma,
¡él se instaló como quiso!
Despojó de mí la calma,
¡dejó dentro todo riso!
Su cálida hoz despalma,
me secciona sin aviso,
y mi desamor desalma
haciéndome caso omiso.
Culpables tus limpios ojos
que ingenuos miran los míos,
torna mis lívidos rojos,
hace a mis impulsos ríos.
Contemplo con mis enojos
tus ojos quietos, sin bríos,
y mis amores ya flojos
mueren lento, mueren fríos.
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Saludos poeta. Excelentes versos en una genial inspiración