Mi suerte es el sendero que me lleva a conocerte peregrino, y sólo al verte, se iluminó mi destino. No soy la que te precisa, quién me divisa eres tú. Para mí tú, siempre tú, con dedicación, sin prisa. Eras amable, nunca agreste; galán y no presumido. Fuiste mi azar atrevido en mi siempre andar pedestre. Porque al tenerte tan cerca de mi vida y de mis sueños, ya no tuve otros empeños, ni metas qué perseguir. Me hacías única al sentir tus ojos color de mar, encendidos y risueños posados en mi mirar. Tu voz en cada canción de tu garganta es el sello, y en cada interpretación dabas de tí lo más tierno: amor, belleza y pasión. No te fuiste. Ayer te vi feliz sobre el escenario, declaclamando un Poemario con mágico pentagrama, y el público te aclamaba en cada nota naciente. No te has ido. Eres el Puente que nos lleva a la ilusión. En cada interpretación dejaste tu Alma, Miguel, y es que sigues siendo fiel a tu público aún doliente, que valora tu simiente y te siente hasta en la piel. Ivette Rosario Ivette Hernández Más Noviembre, 2006 del Diario: Miguel y yo.
El mágico pentagrama en la simiente de una cancion. Muy buena dedicatoria. Muy bien