Cerraste tus ojos, comenzaste a soñar;
veías en tus sueños
la alcoba testigo de la noche anterior
alcoba de entrega, posada de amor.
Perfumada alcoba con olor a tu piel.
Con agua de rosas, y flores de azahar.
Simulando la novia camino al altar;
desnudas tu mente de ideas y tabúes,
mordiste tus labios al momento de la entrega
sentías al hombre, fue tu decisión;
y tus suaves manos blancas entrelazaban
las de él,
mientras tu larga cabellera vestía tu pecho desnudo,
y tus labios temblaban al rodar por su piel
cansados de libar el dulce sabor de la miel;
alcoba testigo de sueños maravillosos
alcoba sé testigo, cuando me entregue a sus pies