Desde el comedor huelo la delicia
del "Old Spice" que me aguarda,
dejo de ver la serie romántica
de la "tele"y voy hacia vos.
Dice mi pensamiento:
"Dale,juguemos a ser jóvenes"
-Y vos que desde siempre captás
las ondas magnéticas de mi ser
que confluyen con las tuyas,
me das la respuesta rápida y precisa-
Nuestra cómplice es la oscuridad
de la habitación.
Vos tenés unos dieciocho,
yo dieciséis apenas.
La casa está absolutamente sola,
la habitación de los hijos,desocupada,
dos de ellos ya hicieron sus nidos,
el otro fue hacia Dios.
Mientras pienso en todo eso
me asalta la culpa de vivir
por aquel hijo amado que partió
hacia la dimensión de la pureza.
De cualquier manera
mi mente busca la transformación
de las ideas
porque sé que debemos aferrarnos
el uno al otro
como una manera dulce
de disipar la soledad
y además porque necesitas de mi amor
y yo del tuyo.
Entonces ensayo aquellos besos
de la juventud
con la esperanza de recobrarlos
y oh algarabía,lo consigo.
Ningún estilista puede lograr
rejuvenecernos de tal manera.
Si hasta podemos percibir
la frescura de los rostros
y el aroma del ayer en el hoy.
Todo comenzó en mi pensamiento:
"Dale,juguemos a ser jóvenes".