Ya no queda nada entre tú y yo,
después de tanto luchar,
todo ha llegado a su final.
Ese amor que un día nos hizo feliz,
se cansó de dar para nada recibir.
Solo quedan entre tú y yo
besos marchitos, lágrimas de sal.
Todo fue mentira y engaño
de principio a fin.
Lo que un día fue un cuento de hadas,
hoy se ha convertido en una pesadilla
de la cual no puedo despertar.
Un día decides marcharte,
no sin antes destruir todo mi existir.
Pero hoy decido sanar,
recoger mis piezas y volver a empezar.
Ya no habrá lágrimas que verter,
sino un nuevo cielo por descubrir...
porque merezco un amor con porvenir.