Tarde oscura, por momento llueve.
Deslumbrante llegaste, sin demora
estacionas en mi corazón y ahora
eres la que por mí, el todo mueve.
Tu sutileza realmente conmueve,
con esa inteligencia todo valoras,
Estoy pendiente de ti a todas horas
con sencillez mi problema resuelve.
En ti hallo censación de seguridad.
Te siento como lluvia de esperanza,
siempre tan apacible, tu semblanza.
Tu misma eres la entera dignidad,
sin pedir nada a cambio; das amor
y es precisamente lo que tiene valor.
Autor: Alcibíades Noceda Medina