¡Ay, tus ojos, niña mía,
son dos soles de alegría!
¡qué ternura en tu mirada!
¡qué frescura de alborada,
qué pureza inmaculada!
¡Cuánta, cuánta fantasía!
De tus ojos los destellos
iluminan tus cabellos.
Todos quieren verse en ellos.
Son dos soles de alegría.
Dondequiera que tú posas
la mirada, nacen rosas
y festivas mariposas
aletean noche y día.
Cualquier hombre que los mira
haz de ver cómo suspira.
Brotan cantos de su lira
cantos que antes no sabía.
¡Ay, tus ojos, niña mía,
son dos soles de alegría!
Heriberto Bravo Bravo SS.CC
aquellos que no conozco ni sè de su color ni del tinte de su enojo. esos ojos color avellana suaves en su mirar los precibo apostado en mi ventana. por esos ojos yo darìa una pausa o un suspiro una pequeña reflexiòn o un dibujo de mi niño todo eso yo daria por esos ...tus ojos