Batieron blancas alas mis caras ilusiones
y el azul de mi cielo volátil se esfumó;
un aire de nostalgia mi dicha perturbó
cuando el incierto vuelo hirió mis emociones.
Las ondas del recuerdo se extienden por regiones
donde un día el iluso dichoso vislumbró,
allí la frágil barca sensible naufragó
sumido en el ambiente de soñadas visiones.
Los ayes que del pecho inquietan lastimeros
reflejan las tristezas, se exhalan pasajeros,
cuando el amor es tierno, tan dulce, noble y ciego.
Viviendo de recuerdos, en noches de mi mundo,
disuaden mis antojos mi tétrico inframundo
sin encontrar la calma, la dicha y el sosiego.
Martín Fuentes Castillo.