La armonía adora al crepúsculo vespertino,
las sirenas presentan sus melodías.
Los caballos de mar guían a los crustáceos,
las langostas hacen una fogata al atardecer.
La puesta de sol conquista al viento,
los corales dan un suspiro en el mar.
El piélago cantó a los peces,
el mar se oye como una sinfonía.
Cuando me llenas de gozo Caracola,
de emoción se colman los corales.
Cuán grande es el amor de Neptuno,
desde alta mar envió su cariño.
El rompimiento de las olas agrada a las rocas,
del océano será la ensenada.
Unidos elevaremos un alborozo,
porque la alegría es el alma del mar.
Lupercio de Providencia