Dos magdalenas mojadas en un café
una mirada esquiva que no quiero ver,
el rostro marcado por las lágrimas de
ayer y el silencio reinante hasta
desfallecer.
Las calles estan desiertas
el frío las vacío, igual que hizo
con mi corazón, el
sentimiento me lo congeló.
Me refugio en un computador
y entro en una línea cibernetica
es un chat de amor; hay mucha gente
se percibe el dolor, en el fondo
mucha gente sola soñando con una
pasión.
Me encuentro con gaviotas,
bandidos y un bufón; con la
típica señora seria, aquella
que aún piensa que la vigila
su señor.
Millones de sentimientos
envueltos en un computador o
el simple escape al frío,
no del invierno, si no del
hastío del día a día sin un
verdadero amor.
Tal vez sea la necesidad de
que alguién nos escuché y que
sus ojos no nos juzguen
aprovechando el anonimato,
sabemos que al otro lado
solo existe leyendo o escuchando
un desconocido cibercorazòn.
Autor : Martin Lunary