La prepotencia ante el rostro de la muerte
igualando las piernas a los que tenían desiguales,
En la justicia natura terminaremos todos iguales
será cuando el corazón quede inerte.
Los que pisotearon las flores tendrán en corona
como último regalo y ya será burla del destino,
sobrándole la nada a igual que al peregrino,
donde él camina, desnudo también se asoma.
Sabiendo el fin de todo; ¿no podemos ser mejor?
Ser más comprensivo hasta en el mismo entorno.
Valorar las pequeñas cosas tal cual, sin encono,
sentir en el alma las risas de los niños con amor.
Que es tan hermoso agradar al semejante
y mas aún cuando se le arranca una sonrisa.
Es divino escucha agradecimiento, la piel eriza,
la honestidad con uno mismo, se siente tajante.
Autor: Alcibíades Noceda Medina