Mi estómago siempre ha tenido
alimento para digerir,
por eso he llegado a vivir,
atreviéndome a creer
que es éste un mundo feliz.
Ilusa he sido de vivir una vida entera
ocupándome tan solo
de este mundo pequeño
que ocupamos los míos y yó.
Hoy mis ojos abiertos se espantan
y el dolor el pecho me desgarra
al ver la realidad amarga del hambre,
insconciencia de la sociedad,
crueldad de la humanidad.
Impotencia y verguenza me atormentan,
¿porqué están mis manos estériles?
¿qué he sembrado para que ellos puedan cosechar?
Miseria de vida la que he vivido
si nó he compartido
el pan que me he comido.
Triste ver lo que he dejado de hacer.
He vivido para los mios
he soñado y he pedido a Dios
por la salud y el tener para dar.
a los que amo.
He disfrutado tanto.y aún así.
nó me he saciado.he querido más.
Y ahora, que el tiempo apremia,
al ver esas miradas perdidas
sin esperanzas de tener,
para saciar su hambre,
sin agua para beber,
quisiera darles de comer.
humedecer sus labios,
calmarles la sed.
Amiga Noemí: Duele mucho el hambre y nada podemos hacer. Muchos lucran con lo poco que podemos brindar de ayuda. Siempre que veo reportajes televisivos de niños en tan precarias condiciones, me aterro. Son infelices que enferman y mueren con el dolor del hambre. Diez a tu poema y a tu sensibilidad. Un abrazo, Ivette Rosario. :!: