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Poema
Categoría: Amor

DUEÑA DEL TIEMPO...

“Siempre estamos encerrados dentro de un ahora. Lo único que existe es un presente eterno donde el paso del tiempo no es más que una ilusión” (JULIAN BARBOUR) “No creo que sea verdad esta teoría, salvo para los ángeles del Cielo y para cuando mi corazón esté en tu Cielo” Te dije en mi carta, Lénya, que no era locura. Te dije que no era locura escribirte pasados quince años o pasados diecisiete, si concedemos esos dos que se quisieron asomar al abismo de tu memoria. Y es cierto. No es locura. Es vértigo. Es vértigo del tiempo. Vértigo de los otoños caídos sin tu permiso. Vértigo de los inviernos blanqueados sin tu rostro. Vértigo de las primaveras florecidas, a pesar del riego amargo de tus lágrimas. Vértigo de los veranos agostados, a pesar de que el dieciséis de agosto no estaba yo para dar cuerda a tu reloj. Vértigo… Giran los años como satélites… Náusea… sin gravedad, sin peso… Vértigo… sobre la nebulosa que empaña… Náusea… mi alma agujereada de negro. Vértigo. Náusea. Vértigo. Náusea. En el agujero negro de mi alma se confunden espacio y tiempo: mil trescientos cincuenta kilómetros de distancia y quince años arrastrados enteros en su constancia. Vértigo. Náusea. Vértigo. Náusea. En el agujero negro de mi alma queda atrapada mi vida entera… Y jamás saldrá, a no ser que una Luz que sea más luz que la luz me saque de esta negrura. Pero parece que a las leyes de la física no les gustan los milagros. Y, para colmo, se me ha oxidado el tiempo que marca mi reloj de titanio inoxidable. Vértigo. Náusea. Vértigo. Náusea. Es la inexorable sucesión de un tiempo. De un tiempo que se ensañó con años oscuros porque la segunda carta hubo de esperar a que se volviera negra, negra, negra la tinta hiriente del tiempo. Pero este dieciséis de agosto frenarás en seco aquellos dieciséis agostos. Y haremos que el tiempo se baje de su torbellino negro. Y dejaremos que se ponga a juguetear, caprichoso como un niño, con su reloj de arena -sus granos en vez de sol, de sombra de luna llena- sobre una duna nocturna de Mareny Blau. Y en esa noche estrellada tú serás mi Luz dueña del tiempo. Serás dueña del tiempo, del tiempo que no existirá ya más, al menos en mi corazón.
Datos del Poema
  • Código: 268540
  • Fecha: 01 de Junio de 2006
  • Categoría: Amor
  • Media: 6.29
  • Votos: 103
  • Envios: 0
  • Lecturas: 1,606
  • Valoración:
Datos del Autor
Nombre: Eduardo Sola Garcia
País: EspañaSexo: Masculino
Fecha de alta: 24 de Diciembre de 2005
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