Aunque esté donde se muere el sol
Yo me muero cada día por mi luna.
Mi noche se congela pensando en una,
es la vida misma, su semblante arrebol.
Abrazada en mí quiere verla mis ojos
máxime estimulante y alentadora,
dentro de mi vive su imagen tentadora
y es la razón que aun no la siento lejos.
Las flores de su jardín se ven hermosas
a pesar que no está, florencen las rosas,
sin embargo yo, sufro lo indecible.
El atardecer soy yo también el ocaso,
todo deselienta llevándome al fracaso
en cada tarde, mi sed es insaciable.
Autor: Alcibíades Noceda Medina
He leído muchas poesías de este autor, en ocasiones alabado en forma desmesurada y otras criticado impiadosamente. Debo decir que representa para mi todo un enigma.Noceda inventa un idioma propio, donde se pierde la posibilidad de entender de que se trata su obra, o al menos sectores de la misma. En el tercer y cuarto verso de la primera estrofa de este poema, no hay correlación posible, como tampoco en las variables atípicas de plurales y singulares. Aun obviando los errores ortograficos(retaso??) es un poema confuso y construido en apariencia en función de una rima forzada.