Me ofreces concesión para una obra sencilla,
me das matices y de tu mundo soy parte.
Tu sonrosadas mejillas son candorosas,
cual el inmenso universo me maravilla,
para plasmar en lienzo deseo más arte
y tú mariposa, aleteas vaporosa.
En el desnudo silencio llega madruga,
pero yo por soñarte siempre estoy sumido
y no quiero despertar del sueño en vacío.
De ti aspiro la fragancia nunca inalada,
tu paraíso yo cohabito, dormido,
que sea realidad en mi noche ansío.
El señor de los fierros
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