El grito de los ausentes, siente, palpita,
el jardín ha quedado muerto de primaveras,
su alma entre las piedras, calla y musita,
al mismo tiempo de pensar en lo que era.
La magia y su alquimias tesoros escondidos
entre la miseria de vástagos insuficientes,
el dolor de la verguenza y en cada olvido
la tristeza indecible que sangra y no miente.
La costumbre expansionista muerde el inconciente
madura en la lenta y soleada agonía,
se esta quedando vacío el jardin de los presentes
y mi sentir produce gotas de poesía.