Eres la mujer que quiero.
Sentados, en ese salón
sin palabras que decirnos.
Con el silencio de la música
acariciándonos los oídos.
Y el refresco de la consumición
debilitándose en cada pensamiento.
La separación es cercana
y sólo tengo el aroma de tu piel
Un baile me permitirá decir
las palabras que tímidamente oculto
y así, cogidos de la mano, salimos a la pista.
El roce de tu cuerpo me invita a soñar,
ser como una unidad, que aun sin conocerte
lo se todo de ti como tu de mí
Cuantas cosas nos queda por aprender todavía
y sin embargo en aquél ayer ya te conocía
Por eso te quiero desde ese mismo instante.
Y ahora, al cabo de tantos abriles
las dos palabras “Te Quiero”,
son las que vuelvo, como entonces,
a ocultar para ti.