Perdida va mí risa en el sueño Por la ciudad del viento más triste, Por un camino sin luces, Abrazos de la misma agonía, Entre las cenizas de un incendio. El agonizar de mariposas muertas. He silenciado en tus ojos Centenares de pájaros Picoteando a las lágrimas, Entre impulsos telúricos Desde el fondo de nuestras almas. Nuestras almas, rendían su mirada, A las olas que se alzaban de madrugada Por la conciencia libertada En la suave palabra. Tuvo mi boca más sonrisas. Verbal de mí palabra, La única llama gravitar por la nada. Y el ruido de mis pasos Contemplan la vida En un hueco del tiempo En un viaje sin ancla Que dispersa lo incierto Al regresar a la almohada. Y aún siento por mi cuerpo El correr de tú abrazo, Que conoce los atajos A la hora loca. Las notas que perciben los anhelos En el vuelo de los pájaros Que se estrellan de madrugada En las arterias del árbol De lo irreal a lo humano.