El tatuaje
Me gustaría tatuarme dibujos y letras en el cuerpo, narrando la razón de tu desprecio,
que al leerlo los demás descubran que tu amor, amiga, tiene precio.
Quisiera que fuera del tamaño del calendario azteca, cubriéndome todo el pecho,
para que al leerlo con lujo de detalles vean que hoy por ti estoy deshecho.
Aunque me confundan con una pared pintarrajeada y me griten "¡grafiti con patas!",
cada escena sería el testimonio mudo de este amor que no se acata.
Como jeroglífico egipcio dibujaría en mi cuerpo cada instante de tu pasión,
aunque al verme caminar piensen que soy un televisor en transmisión
En ese tatuaje cabrían el cielo, la luna, las estrellas y el firmamento,
porque te quiero llevar en el pecho las veinticuatro horas, en todo momento
Quizás muchos al leerme piensen que soy el periódico de las noticias del día,
y así te conservaré en mi mente y corazón como una pegajosa melodía.
Muchos al verme, en vez de ver arte, se llevarán tremenda decepción,
con tanta información en el pecho pensarán que soy Google en versión camisón
Porque al representar la indescriptible felicidad que viví a tu lado,
notarán también la tristeza que me carcome por ser rechazado.
Aunque me llene de tinta hasta parecer desvestido sin que nadie lo note,
con más rayas que una cebra y más anuncios que pared de cárcel, esperando que tu amor un día flote.
Como la clorofila que le da su verde a los árboles de la creación,
esta tinta en mi cuerpo es mi homenaje de amor y transformación
Si observas el color de los pájaros y las flores en la naturaleza,
los colores de mi cuerpo serían pura fantasía admirando tu belleza
Al contemplar las blancas nubes brindando su esplendor en el cielo,
mi cuerpo es un papel en blanco copiando a cada instante nuestro anhelo.
Cuando veas al final del día la puesta del sol y el cielo cambiar de color,
recuerda mi tinta azul imitando ese cielo, jurando que nunca dejaré este amor.
Y si algún día inventaran voltear el cuerpo al revés con tanta fantasía,
créeme que hasta en mis células, arterias y genes tu nombre llevaría.
Al caminar entre la multitud usaría camisa transparente sin pudor,
como un comercial andante testificando al mundo este amor.
Con cada pulgada de mi cuerpo llena de garabatos e ilustraciones,
en cada dibujo descifrarán el fruto de mis aflicciones.
Y si con rayos láser pudieran borrarme toda esa tinta algún día,
me convertiría en camaleón cambiando de colores, pero amándote todavía.
Aun después de muerto, cuando mi piel sea ceniza y el tatuaje desaparezca,
mi calavera tendrá un letrero: "aquí yace el que nunca dejó de amarla... aunque ella ni se aparezca".
Ricardo Canales