Temía la noche y su oscuridad,
temía la muerte y también la vida,
temía el día con su luminosidad
hasta que llegaste tú, vida mía.-
Con tus dulces palabras de amor
hicieron desaparecer mi temor,
al estar hoy siempre a tu lado
mi alma se encuentra reconfortada,
me siento un hombre muy amado
por una bella mujer tan preciada.-
Te quiero mi adorada flor preciosa
que has hecho revivir mi corazón,
te quiero como si fueras una Diosa
y cada día por ti pierdo la razón.-
Ya no temo la noche y su oscuridad,
ni tampoco la vida ni la muerte,
vivo cada segundo la felicidad
para que nunca pueda perderte.-
Enero 2014 - JOMCI