En esta casa falta
una voz por la mañana,
una sonrisa en la puerta,
una luz que se apagaba.
Falta el ruido de tus pasos,
tu manera de llamarme,
ese pequeño gesto tuyo
que sabía acompañarme.
Falta tu taza en la mesa,
tu abrigo junto a la entrada,
y ese silencio tan tuyo
cuando no decías nada.
Pero sobre todo falta
aquello que no se nombra:
la presencia de quien llena
una casa aunque esté a solas.
Porque una casa no c la casa,
ni sus paredes, ni el suelo;
una casa se hace hogar
cuando alguien la llena de sueños.
Y ahora que tú no estás,
comprendo, mirando atrás,
que no era la casa lo que amaba:
era tenerte en ella, nada más.
Una casa se llena de sueños proyectos y realidades muy bien poetaKabik