Entiendo tanto tus palabras, tus poemas, tus diatribas filosóficas sobre la vida. Entiendo el discurso de la soledad y esa necesidad de buscar un alguien que te escuche. En esta inmensidad es difícil actuar sin máscaras, tanto, que a veces nos es difícil distinguir nuestra verdadera esencia, y vamos por el mundo dando tumbos, arrojando a nuestro paso todo aquéllo que no conocemos. Vamos y nos van por la vida, haciendo heridas; vamos cortando la carne que sobra, y el corazón que necesitamos para vivir.