Dudo porque estoy buscando,
busco porque quiero ver,
y cuanto más me pregunto
más aprendo a comprender.
Quizá el acierto no habite
en tener siempre razón;
quizá nazca de la duda
cuando escucha al corazón.
No desprecies nunca el miedo
que acompaña a la elección,
pues quien duda antes de hacerlo
ya está usando la razón.
La certeza a veces miente
cuando se viste de verdad,
y la duda, humildemente,
nos invita a preguntar.
Quien pregunta abre caminos
que no percibio al andar,
y descubre otros destinos
cuando se atreve a dudar.
Porque dudar es detenerse
antes de empezar a andar,
es mirarse y conocerse,
es aprender a danzar.
Tal vez la duda sea el puente
que nos lleva hacia el acierto,
pues quien duda permanece
con el pensamiento abierto.
Y quizá al final entendamos,
cuando el tiempo se resuelva,
que acertamos si dudamos
antes de creer que vuelva.