Si no existiese el tiempo y la distancia,
en este momento te estaría adorando
en cuerpo presente, sin estar pensando
por la distancia, hasta la vehemencia.
Quiero que borre mi nombre despreciado,
para lo que aun te quieren, no sea molestia,
aunque nunca mencionaste por modestia,
o simplemente la timidez, te ha persuadido.
Me agobia la impotencia de no tenerte,
cuanto deseo abrazarte y, mirarte a los ojos
para decirte; ámame compasivamente,
ahora mismo deseo decirte, estando tan lejos.
Sé que me creerá, si imploro que me quiera,
es que leerás en mis ojos, que no hablo mentira.
La distancia hece estrego a más de uno, pero eso es lo que hay y no se tiene otra solución vivi en pensamientos y tendrás fastifacción. Un abrazo. Y no llores