Quiero vivir los años que me quedan
con el corazón de par en par abierto,
que la dicha y el alma se concedan
un tiempo pleno, libre de lamento.
Caminar por sendas florecidas,
lejos de la aridez de aquel desierto,
y contemplar de nuevo, estremecida,
un firmamento vivo sobre mi huerto.
Recuperar el sueño y la alegría,
que mi alma viajera sienta un día
el impulso de hallar un puerto seguro
para encender una hermosa quimera.
Soñar que la tristeza y el destino incierto
se han quedado al borde de la ribera,
disueltos para siempre en los destellos
de la rubia cabellera del sol.