Cuando de bandera, llevaba la inocencia,
de su mirada brotaba, un algo celestial,
su voz repicaba, cuan melodía angelical,
mis miedos se abrigaban, en su presencia.
Qué fue en el camino, que la distrajo,
el instante que su ternura fue menguando,
hasta traer; ese mágico ensueño abajo,
hoy me llené de valor, para dejarlo narrado.
Su ego floreció, marchitando lo colorido,
el canto de la calandria, sonó a graznido,
el hilo en su conversar, lo siento perdido,
este proceder, deja mi corazón aturdido.
un millar de preguntas, me bombardea,
las respuestas de antemano; escasean,
aunque esten sus sentimientos en huelga,
mi paciencia y esperanza por ella esperan.