Se desconecta la mente,
para que no nos estorbe
el más mínimo pensamiento,
se abren de par en par
las puertas del corazón;
se deja correr la pluma
veloz, en la madrugada
y revolotea, liberada,
la más dulce ensoñación.
El papel es un espejo
y en él, se escribe el reflejo
fiel de nuestra inspiración.
¡Todo se viste de luz
y la noche se hace día;
nos inunda de alegría
la más sublime ilusión!
¡Nos embarga la emoción
y navega el alma mía
en alas del corazón
como señoreal galeón
por el mar de la poesía,
con las velas desplegadas,
garbosamente impulsadas
por el impetuoso viento
genial de la fantasía!-