Los atardeceres que solía mirar,
las estrellas con las que me dejaba divagar
con el tiempo me dejaron de asombrar;
Luego el trabajo y la rutina
provocaron que no las mirara más.
En mi mundo según yo perfecto,
todo giraba para mí, yo era la prioridad,
hasta que un día como cualquier otro
su sonrisa acompañada de sinceridad pude apreciar.
Y gracias a ese obsequio
que me dio tal vez sin querer,
volví a ver deslumbrar aquellas estrellas de mi ayer
y esperar nuevamente los atardeceres
pero compartiéndolos esta vez.
Hoy me he vuelto a envolver
con esa sonrisa tuya, que transforma,
y me despierta un nuevo renacer
y creo que es el mejor regalo que me pudiste ofrecer.
Madre mia Jose Luis!!! Hasta los bellos se me pusieron de punta un poema buenisimo, con su toque de dulzura y tristeza, pero muy bueno... Me encanto amigo... Me adentre con tus versos en el corazon y la tristeza de ese hombre, conseguiste que viajara en el tiempo a aquel lugar donde la escuela se quedo sin niños y donde la tristeza se apodero de los versos del poeta.. Te felicito por tan belllo poema el qual transmite la pena, la rabia y el dolor... Besos muy grandes para ti amigo y sigue asi, lo has echo fenomenal