Miro hacia el lado y allí esta, en movimiento,
incansable, a mi ser encadenada.
La arrastro en mí caminar e ilusionada,
pues su hipnótica figura yo presiento.
Es como la huellas de mi pensamiento,
de su compañía huyo en la madrugada.
y en la oscuridad la dejo atrapada
descansando de su tenaz tormento.
Osada vuelve con el nuevo día
con brazos largos mi cintura abraza,
esta sombra esclava que se arrastra, fiel.
A este cuerpo que la lleva vacía
de color y sin luz… y la amordaza,
pegando su suerte a mi propia piel.
Carmen Pacheco Sánchez 16-9-2009