Y llegan esos momentos,
donde una simple expresión de amor,
un gesto mutuo entre dos amantes
que no saben, ni quieren disimular,
me recuerdan con fuerza
todo lo que viví y lo que sentí.
Me traen de vuelta aquella mirada
que me apretaba el corazón,
esa que lograba hacerme sentir
tan fuerte y tan débil al mismo tiempo.
Y dije:
así era yo,
así éramos nosotros juntos,
llenos de júbilo.
Un rompecabezas de dos piezas
con un solo color y proposito.
Unos ojos con lágrimas de felicidad,
regando un amor infinito…
¡perverso el destino
que lo liquidó!
arrancando del pecho lo unico
aquello que me mantenia con vida
y ahora hace que vage en sombras
pero con la esperanza intacta
de encontrar la luz y renacer!
porque tambien hay momentos
esos que se anhelan,
para creer, soñar y volver a sonreir.
© LGabrielGross