Hoy me he puesto a recordar muchas cosas ya pasadas más bien, he hecho un análisis de mis errores y faltas. Y he podido comprobar de que he sido la arquitecta de una vida que para muchos parecía casi perfecta. He llegado al ocaso al final de mis días y nada me pertenece tengo las manos vacías. Apenas tengo familia y la que poseo es corta hacemos vidas distantes cada quien tiene sus cosas. Mis hijos ya no son míos y se han marchado del nido ni siquiera es mía la casa donde años he vivido. Ni es mío el esposo con quien tanto he compartido pues yo solo de el he sido y el a muchas ha pertenecido. Pero si puedo afirmar que aún poseo el deseo de luchar por lo que quiero. diciembre 23-99