Para mis hijas
Qué bonito es ayudar a que sean felices,
florecitas que a mi vida le dan el color.
Ellas con su voz son luz y son mi riqueza,
superan a las minas del rey Salomón.
Por ellas sé que mi corazón no es de piedra;
si me dicen: "¡Papi, yo también te quiero!",
este se derrite de emoción.
Verlas crecer y enseñarles siempre es una meta
más importante que ganar cualquier billón.
Y aunque a veces verlas grandes e independientes duela,
para mí, en mis pensamientos, siempre pequeñas son.
Y solo ambiciono brindarles mi cariño y mi amor;
el que ellas me dan se vuelve un todo.
No lo cambiaría por nada en este mundo, es mi decisión.
Ellas son las dueñas de mis sueños, de mis fuerzas,
de mi alma, de mi vida y de todo mi corazón.
© LGabrielGross
Me derrito de emoción al verlas crecer. Los hijos uno de los regalos más hermosos de la vida ka razón de ser de existir ellos son los que llenan los espacios para balancear la vida. Muy bien poeta grandes sentimientos en una excelente dedicatoria filial saludos.