Cuando pasan los años, y nos llueven memorias
de los días de infancia de aquel tiempo tan bello
sabemos que una madre jugó un papel en ello
y el recuerdo se crece con las viejas historias.
De mi madre recuerdo su sonrisa, las glorias
que la hacían hacedora de su mágico sello.
Sus consejos nacían sin regaños ni injurias.
Era justa mi madre, ante el vil atropello.
Hoy que cumplieras años, te canto en mi recuerdo.
Tu sangre me dejaste como también la pena,
pero quedó tu huella asentada en la arena.
Primero de Noviembre, de los buenos me acuerdo.
Hoy Día de los Santos, y de mi Madre buena,
doy gracias al Señor haciendo una Verbena.
Hola ivette.Lindo poema,un bello homenaje a tu madre.y como tu dices....son huellas de arenas q siempre estaran alli,un abrazo amiga.Sol.