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Poema
Categoría: Sin Clasificar

Romances de amor

Romance de la pasión

 

Cuando tu piel se aproxima

la noche cambia de nombre,

y el silencio de la casa

late escondido en el cobre.

 

Tu mirada me atraviesa

como un fuego que se esconde

entre los pliegues del alma

donde el deseo responde.

 

Tus manos buscan las mías

con temblor de madrugada,

y en su roce va creciendo

una luz callada y clara.

 

No sé si es sueño o destino

lo que en tu aliento se abre,

pero el mundo se detiene

cuando tu boca me habla.

 

Caminamos por la orilla

donde el amor se derrama,

ese límite secreto

que separa fuego y calma.

 

Y al abrazarte comprendo

lo que el corazón callaba:

que la pasión es un río

cuando dos almas lo llaman.

 

Romance del fuego y el mar

 

La noche bajó despacio

A posarse en tu mirada,

Y el silencio de la tierra

Se quedó sin decir nada.

 

Una estrella temblorosa

Sobre tu frente brillaba,

Como si el cielo supiera

Lo que tu piel anunciaba.

 

Tus manos, brisa de fuego,

Buscaron mi madrugada,

Y en el rumor de ese gesto

La razón quedó callada.

 

Creció el mar entre nosotros

Como una ola levantada,

Y nuestros cuerpos supieron

Lo que el deseo guardaba.

 

Ardían lentas las sombras

Sobre la quietud del alba,

Mientras el mundo dormía

Y el amor nos despertaba.

 

Y en el temblor de la noche,

Cuando el tiempo se apagaba,

Comprendimos que la vida

En un instante cabía.

 

Porque hay pasiones tan hondas

Que no necesitan habla,

Son como ríos secretos

Que en el corazón se abrazan.

 

Romance del instante eterno

 

La noche guardó silencio

Cuando tu piel se acercaba,

Como si el mundo supiera

Lo que el deseo anunciaba.

 

Temblaron lentas las sombras

Sobre la quietud del alba,

Y en el rumor de tu aliento

Mi corazón despertaba.

 

Tus manos fueron camino

Que a mi cuerpo regresaba,

Y en su tibieza aprendí

Lo que el amor revelaba.

 

No hubo palabra en la noche,

Ni falta que nos hacía,

Pues la piel dice verdades

Que la voz nunca diría.

 

Y cuando el tiempo se detuvo

Entre tu luz y mi llama,

Supe que el amor existe

Cuando el alma se desarma.

 

Luego la noche nos cubre

Con su paz recién hallada,

Y el mundo vuelve a girar

Como si no hubiera nada.

 

Pero en el fondo del pecho

Queda encendida una llama:

 

 

Romance de la serenidad

 

La noche cayó despacio

Sobre tu luz y mi calma,

Como si el tiempo quisiera

Detener su vieja marcha.

 

Ya no ardía la pasión

Como un incendio en el alma,

Era un fuego silencioso

Que en la quietud descansaba.

 

Tus manos, sobre las mías,

Eran tibieza y confianza,

Como dos ríos que encuentran

Al fin la misma distancia.

 

No hizo falta decir

Lo que el corazón guardaba,

Pues la mirada sabía

Lo que la voz no alcanzaba.

 

Y en ese silencio dulce

Donde la vida se para,

Sentimos que el universo

En un instante cabía.

 

Después la noche siguió

Su camino por la casa,

Y el mundo volvió a girar

Como si nada pasara.

 

Pero en el fondo del pecho

Quedó encendida una llama:

La paz de saber que el amor

También puede ser calma.

Datos del Poema
  • Código: 397157
  • Fecha: 31 de Julio de 2026
  • Categoría: Sin Clasificar
  • Media: 0
  • Votos: 0
  • Envios: 0
  • Lecturas: 5
  • Valoración:
Datos del Autor
Nombre: Poetakabik
País: EspañaSexo: Masculino
Fecha de alta: 31 de Julio de 2026
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