-- SE VAN MARCHANDO --
¡Qué silencio tan triste!
¡Mi templo se vacía!.
Figuras adoradas,
familia que quería,
estrellas de mi cielo,
se marchan día a día.
Queda el nicho vacío
y la atmósfera fría.
Aquellos que me puse
de modelo y de guía,
tantos buenos amigos,
con quienes compartía
esfuerzos y temores,
tristezas y alegría.
¡Qué silencio tan triste!,
¡mi templo se vacía!.
Aquellos diez altares
donde yo me ofrecía
como amigo y sirviente,
y donde yo ponía
como hijo y hermano
una flor cada día.
Aquellos candelabros
que su mano encendía
se apagaron por siempre.
¡Mi templo se vacía!
----------------------------------------------------------