He sembrado semillas de claveles
y unas cuantas también de nomeolvides,
porque son, corazón, las que me pides
y las que más dibujan tus pinceles.
Sé que a veces te gustan los laureles,
me los das cada vez que me despides.
Les encanta crecer entre las vides
donde cantan como los cascabeles.
He sembrado también los pensamientos
con sus caras manchadas y furiosas
que no asustan a nadie, ni a las rosas,
tan sensibles como mis sentimientos,
asemejan las alas siempre airosas
de las multicolores mariposas...
Heriberto Bravo Bravo SS.CC