A ese ser que ilumina
mi estancia,
que por las noches
juega y me acompaña,
y por el día se esconde
en mil rincones
jugando con mi infancia.
A ese ser que todos tienen
y pocos conocen;
a esa reminiscencia,
a ese llanto en silencio
pero profundo y solemne
que solo el… te puede arrancar.
A ese ser que grita…
!libérenme!
que es esclavo de la ignorancia,
atado y en acto cobarde
puesto en la sombra de por vida,
del que vive la vida…
cuan si fuese un robot.
A ese ser que me despierta
de lo que es un mundo machacado,
por la rutina,
frío y frívolo.
A ese ser que me despeja
y con sus alas me lleva al infinito
de una vida sublime,
de una vida…
simplemente mejor.