Enamórate de ti,
de tus maneras,
de la heroicidad
que te compete,
del carácter y toda
la entereza,
que tu espíritu con fuerza arremete.
Valórate sin miedo
a equivocarte, a
nadie veo hacerlo,
y lo mereces,
pues eres
la semilla y la simiente, aunque muchos intenten ignorarte.
No permitas que intenten difamarte,
ni ganar galardón
con tus Laureles; sabes bien que tú vales y que tienes
lo mejor que te
sobra para darles.
Aléjate de lo insignificante, del
que pone sus ojos
en tu herida y da boleto sin regreso, sólo de ida: a
quiénes osen
por envidia
lastimarte.
Retrocede cuándo palpes que a tu Respeto lo quieren desviar con conclusiones, a
esa gente no les
des explicaciones;
ya los verás morir
en turbulencias
que muy pronto
los sabrás cómo
has querido, pues
tus pensamientos
son sentencias.
Ivette Rosario.
Ivette Hernández Más.