Siempre, siempre supe porque me fue enseñando la experiencia, que tu adiós era inevitable, porque nadie escapa vivo de la vida. Pero, también es verdad, que la muerte —tu muerte— generó un desastre, un amasijo informe que me ha postrado derrumbando una a una mis estrategias, mis avales, confundió los amaneceres con las noches y bifurcó los senderos esos que tanto conocía. Elijo hoy, contra todas las sugerencias existentes, hundirme en las profundidades de las arenas movedizas que propone el dolor, no escapar de él porque me seguirá... aunque del planeta huya. Volverán las risas te prometo esas que tanto te agradaban, pero ahora no... permíteme regodearme en lo que ha quedado de mí porque te has llevado todo o casi todo diría y debo edificarme otra vez. El tiempo, es el único terapeuta que curará sabiamente las heridas y los dolores que hoy me amueblan, tengo un eclipse dentro aunque el informe de la meteorología hable sobre días radiantes sin pronósticos de tormentas. Yo, tengo un eclipse dentro, se dieron cita todos los fenómenos naturales, estoy intentando sortear huracanes devastadores e inundaciones pertinaces que están poniendo a prueba si emerjo de allí... más sabia y fortalecida.
En memoria de mi Madre Amada
Viviana Laura Castagno Fuentes