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Categoría: Prosa Poética

Torben y Yakal - La Historia Paralela

Llegó al feudo un joven llamado Yakal, tras perder sus tierras en una gran sequía. Lo primero que vio fue a Torben: no como un caballero con armadura reluciente, sino como un hombre maduro, fuerte y respetado por todos, que servía como escudero y maestro. Conocía cada detalle del feudo, cada caballo, cada arma y cada secreto del campo de batalla.
Yakal se acercó a él con respeto:
— Maestro Torben, quiero aprender de usted. Quiero estar a su lado y servirle.
Torben lo miró y vio en él el valor y la nobleza que pocos tienen. Le puso una mano en el hombro y dijo:
— Bienvenido. Aprenderás lo que sé, y algún día serás más grande que yo.
Durante años, Torben enseñó a Yakal todo lo que sabía: a manejar las armas con precisión, a leer el terreno antes de luchar, a curar heridas y a ser leal sin esperar recompensa. Yakal aprendió con humildad y su nombre empezó a destacarse entre todos.
Cuando el rey convocó a los más distinguidos para nombrar nuevos caballeros, fue Torben quien habló ante el señor feudal:
— Tengo un discípulo, Yakal. Tiene el valor, la sabiduría y el corazón que un caballero necesita. Lo recomiendo con toda mi confianza.
Yakal fue llamado al palacio. Fue la princesa Leonor quien lo nombró caballero: tomó la espada real y, mientras él permanecía arrodillado, le tocó los hombros con la hoja, entregándole el cargo que desde ese día ostentó con orgullo, dignidad y respeto.
Al terminar la ceremonia, Yakal buscó a Torben, quien estaba afuera cuidando los caballos de los invitados como siempre.
— Maestro, soy caballero gracias a usted. ¿Por qué no fue usted quien recibió este honor?
Torben sonrió tranquilo:
— Yo ya viví mis batallas, ya conocí la gloria y la pérdida. Mi lugar es aquí, formando a quienes deben llevar el estandarte adelante. Tú eres quien debe llevar este fuego. Así somos más fuertes: unos sostienen, otros avanzan.
Yakal nunca olvidó esas palabras. Siempre buscó el consejo de Torben antes de cualquier decisión importante.
Años después, Yakal era uno de los caballeros más respetados del reino. Tenía su propio escudero, un joven llamado Lorenzo, que aprendía con la misma sed y la misma nobleza que su maestro.
Un día, mirando a Lorenzo, Yakal comprendió algo que Torben ya sabía:
— Tú serás quien recupere la línea, muchacho. Tú serás el escudero que un día vuelva a ser caballero. Así se cierra el círculo: el maestro termina sus batallas para dar paso a quien debe seguir.
Y le dijo a Lorenzo:
— Mi verdadero maestro nunca fue caballero. Era un escudero que sabía más que muchos señores. No necesitaba título para ser grande: lo era por lo que daba a los demás. Tú aprende esto, y cuando te toque a ti, no lo olvides.
Porque cuando se van los maestros, el reino a veces se pierde. Pero mientras su enseñanza quede en el corazón de quien viene detrás, el honor nunca muere.
Ningún dragón fue lastimado en el desarrollo de esta historia.
Datos del Poema
  • Código: 395837
  • Fecha: 23 de Enero de 2026
  • Categoría: Prosa Poética
  • Media: 0
  • Votos: 0
  • Envios: 0
  • Lecturas: 77
  • Valoración:
Datos del Autor
Nombre: Valerio Alejandro Ruiz Cortes
País: MexicoSexo: Masculino
Fecha de alta: 21 de Enero de 2015
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