Mi historia la inventé a su lado, colgando melodías de amor, mi alma desnudé. Confesé mi amor, la urgencia de ser su destino, y sin temor a perder, aceleré mis pasos, dejando en cada beso un fragmento de mi ser. Fraccionado, débil, sin fuerzas, vulnerable ante su presencia, abrí mi corazón, hoja seca a un viento errante, caminante sin camino, mi mundo se derrumbó ante sus ojos, y aun así, se marchó como vendaval, destrozando todo a su paso. Abel Fariña © Todos los derechos reservados Sello editorial Poesía Increíble