Hay personas tan únicas que llevan amaneceres instalados dentro y refulgen aun en días ominosos. Son seres especiales, son obsequios en sí mismos si hasta justifican que existamos porque son quienes nos edifican. Por eso, cuando se van, cuando de vestidura cambian, siguen estando, no nos abandonan, nos miran desde otro universo. Seres inigualables, magnánimos, se quedan en nosotros para siempre porque en el alma los asilamos, lugar inefable donde el "olvido" definitivamente no existe. Viviana Laura Castagno Fuentes