Señora que su voluntad me estruja de verdad,
me hiere de frente, fuerte impetuosa,
su verdad de ser alguien acabada,
que espera atenta y dolorida, los pliegues del final.
Señora que ni el hombre, que tanto anhelo,
que tanta gracia de su ignorante inteligencia,
parte el alma de verlos solo en lo bélico...
y yo entiendo,... Señora, que ya pronto acabara.
Porque usted,... Señora... entiende mas que yo...
de dolor que avisa tu embeleso descansar,
porque usted, no como yo, esta sentenciada...
a Morir con ese inútil e impetuoso SIDA.
En memoria a una Señora sentenciada por el Sida.
Nadie puede estar con esto,... algo tranquilo,...
que el hombre es ajeno a librarse de esto.
EstertoR de AmoR
Agosto del 2006
graciela de nuevo me llenas de impresión con tu poema, veo que ha sido de los primeros que escribistes y si continúas en la misma linea, una linea que lleva una gran saviduria con escritos sublimes. un abrazo de tu amiga, ;-)