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A todos los que amé con la locura
de quien incendia un bosque por un beso,
a los que odié con ganas en lo oscuro
y a los que no miré por ir muy preso.
A todos los que abrieron una herida
y me dejaron coserla con su hilo,
a los que me cerraron una puerta
y a los que me ofrecieron un asilo.
A los que amé,
aquellos que guardaron
mi risa rota en su bolsillo interno,
y cuando el mundo me volvió ceniza
soplaron sobre el fuego del infierno.
Gracias por ese amor que me sostuvo,
por la lección de abrir sin armadura,
por enseñarme que el amor no pide,
que llega en puntas de pie y no perdura
más que el instante justo en que se entrega.
Gracias por eso.
Gracias por la entrega.
A los que odié,
los de la daga fácil,
los que hicieron de mi paz un campo yermo,
los que clavaron su bandera oscura
sobre la tierra blanda de mi sueño.
Gracias también a ellos,
a su filo,
a su palabra sucia como lodo.
Porque aprendí a ponerle rejas altas
a la bondad que antes lo daba todo.
Aprendí a distinguir entre la miel
y el veneno que imita su dulzura.
Gracias por ser la piedra en mi zapato
que me obligó a elegir otra llanura.
Y a los que ignoré,
a las presencias vagas,
a los rostros sin nombre en la marea,
a los que saludé sin ver sus ojos,
a los que no escuché cuando el alma clarea.
A ellos,
mi gratitud más honda y muda,
porque me mostraron sin decirlo
que el tiempo es un ladrón que no se escuda
y que ignorar es un modo de herirlo.
Aprendí a mirar lento,
a detenerme,
a ver el universo en una mano,
a no dejar que nadie pase cerca
sin darle lo que soy,
sin ser su hermano.
Cada persona que rozó mi vida,
la que se fue, la que se quedó adentro,
la que clavó su espina o puso bálsamo,
fue un mapa escrito para andar el centro.
Hoy agradezco sin pedir razones,
sin separar lo dulce de lo amargo.
Porque la vida no se mide en nombres,
se mide en la enseñanza del encargo.
A todos los que amé, odié o no he visto,
gracias por ser mi escuela en la intemperie.
Gracias por cada golpe y cada abrazo.
Por este corazón que ya no hiere,
sino que entiende.
Y agradece el trazo.
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