Acaso me recuerdes en Invierno,
cuando el bosque de plata se reviste
y la blanca ternura que te asiste
abra, al fin, tu candor hacia lo eterno.
Sólo entonces sabrás que para ser no
basta sólo soñar, pues aprendiste
que el amor que tuviste y que perdiste
no era como creías, un infierno.
Acaso me recuerdes sollozante
evocando mis besos, mis caricias
y el calor de mi cuerpo junto al tuyo,
y la nieve al hallarte jadeante
entre idílicos copos y delicias
tornará tus deliquios en arrullo.
Heriberto Bravo Bravo SS.CC