Aburrido, levanto la mirada al cielo
Y con una arrogancia desapasionada
Al fijarme, descubro un rayo de luz
Es una imagen que mantengo guardada
Defino, el fondo de color celeste claro
Estaba todo envuelto en manchas grises
Entre otras cosas, se premonizaba agua
Sin embargo al prestar atención
Noté, que allí, aunque oculto, Él estaba
Abriéndose paso se dejaba ver
Irradiaba una fuerza de luz
Que del fondo del gris, brotaba blanco
Un blanco que podía ser su capa
El vestido de luces de Dios
Quedé impresionada por la vista
Por la majestuosidad de elementos
De la calma que trajo a mis tormentos
Y la idiotez en la duda a Él persista
Recuerdo complacido su hermosa brillantez
Revivo y les digo la fuerza de su color
Me extraño y digo lo imposible de creer
Lo afortunado, y lo que ésa tarde vi yo
Amigo poeta: De verdad es usted un ser afortunado al notar la presencia de Dios. Diez a su poema con una narrativa interesante, creíble. Ivette Rosario. :!: