Ausencia de tu presencia
sobre mi vereda,
la vida que bosteza...
E indiferente nos observa
mil personas que pasan
ignorando nuestra tristeza.
La de tus manos frías
la de mis ojos cerrados
la del dolor de los besos
de tu boca, sin mis labios.
Y en mi boca, tus versos...
Tu reir, acercando tus labios,
y mis mejillas sin tus lagrimas,
tu cara sin mi precencia
de tu oscuridad sin mi luna,
de mis estrellas, sin tus noches...
Soledad acompañada
de mi pesar amandote.
Solo me queda este poema
hecho milagro en el recuerdo
de esta ajada hoja de piel
desgarrandose a pedazos...