El sol al amanecer viene de la cordillera,
y los peces respetuosos aguardan su sonrisa.
Los cangrejos huyen alegres en la playa,
las olas las persiguen en la orilla,
el cielo sonríe al mirar como arrancan.
Tu sonrisa nace de tus sueños del mar,
cuando duermes como flotando en el agua,
amaneces contenta de regresar al amor.
Me complace mirar lo que tu haces,
como una turbina arreglas todo alegre,
el viento te ayuda muy presuroso.
Yo te hago un canto en la mañana,
para agradecer a Dios la alegría de tenerte.
Lupercio de Providencia